lunes 9 de enero de 2012

El cuerpo expresión de nuestra historia

En el cuerpo hemos visto transcurrir la historia completa de la humanidad, ya que ha sido espejo y receptáculo de la cosmovisión de cada cultura desde las más antiguas civilizaciones, y es en él en donde se expresa tanto la espiritualidad como la estética de cada sociedad.


A nivel individual, es el medio de expresión de nuestra humanidad, lo que como seres humanos nos contiene. Pues es justo mediante el cuerpo que nuestro ser se expande y limita al mismo tiempo. Y por supuesto que ha sido motivo de reflexión estética del arte occidental.

Se trata de un tema abordado desde diferentes perspectivas, como la religiosa, la estética y la económica. La religiosa que habla del ocultamiento, negación y sufrimiento del mismo; o la estética, en donde el estudio y la reproducción del cuerpo alcanzó su más alto perfeccionamiento en la pintura y escultura del Renacimiento; y finalmente la económica, que hace del cuerpo una industria y un escaparate en sí mimo.

En el ámbito de de las artes, un gran porcentaje de la producción artística del cuerpo es autorr efer encial o contestataria. Autorreferencial cuando, como en el trabajo de Ana Mendieta, el artista parte de sus vivencias personales para la elaboración de su discurso; o contestataria cuando los artistas como Orlan o Nicole Traba Vang asumen una postura que responde a los cánones preestablesidos.


El interés por el cuerpo ha sido una constante en nuestra cultura, pues es, a pesar de quienes como Stelarc opinan que el cuerpo es obsoleto y que
ha de ser rediseñado mediante la tecnología, el contenedor de nuestra humanidad, el medio que expresa en sí mismo nuestra historia social, personal y por supuesto nuestras filiaciones estéticas e ideológicas. Pues, o bien expresa nuestras costumbres o nuestro poder adquisitivo y gustos, o nuestra salud y genética, o nuestra educación y cultura.

El culto al cuerpo está en la base de
nuestro sistema cultural y económico y por supuesto que hoy en día el consumismo explota el tema al máximo.
En fin, podemos decir una vez más que el cuerpo, como escaparate de la moda, es reflej
o fiel de la cultura de consumo masivo de nuestro tiempo y el arte actúa como un catalizador ideal.

miércoles 4 de enero de 2012

Antecedentes del body art

El arte del siglo XX se puede describir, de manera muy general, como el “arte” contra el “Arte”. Es decir, su historia se puede contar como el proceso de intento de liberación del arte de todo aquello que le fue impuesto: tanto los condicionamientos estéticos propiamente, como los políticos, sociales, culturales, religiosos, etc. En esta lucha por su autonomía debemos destacar el valor del gesto. Desde las primeras vanguardias podemos rastrear las primeras actitudes gestuales; por ejemplo, en los trazos firmes, frenéticos, a veces agresivos, del expresionismo; en la sustracción de la realidad llevada a cabo por Kandinsky; en la inclusión del tiempo llevada a cabo por el cubismo, así como su inclusión de elementos no-pictóricos; en el elogio al movimiento por los futuristas y sus primeros intentos de arte total; en la búsqueda del concepto en los cuadros de Malevich; en el retorno a las artes aplicadas por parte del constructivismo y la Bauhaus; en la apertura hacia otros lugares no convencionales desde donde crear que propuso el surrealismo; y sobre todo, y me gustaría resaltar esto último, en los ready-mades de Duchamp. Después de la Segunda Guerra, el pesimismo llevó al abandono de la pintura, aunque en Estados Unidos la “action painting” propuso un nuevo regreso que, sin embargo, también privilegió el papel del gesto.


En este post y en los siguientes 3 hablaré un poco de lo que ocurrió después, en los setentas, cuando el arte explotó nuevos materiales y experimentó con "actos" como piezas artísticas, llevando a cabo - al parecer de una vez por todas - efectivamente el fin de la pintura "pura".


Hay, pues, consecuencias implícitas en los tres componentes preeminentes del arte. Primero, el artista no es más un genio tocado por la divinidad, sino un “experimentador”, alguien que da rienda suelta a sus intenciones lúdicas, además de adquirir una nueva conciencia de sí. Segundo, la obra ya no vale en tanto objeto físico, va perdiendo cada vez más importancia como materia y ganándola como idea o como proceso. Tercero, y consecuentemente a lo anterior, el espectador no podrá ser contemplativo o pasivo, sino que se verá necesariamente interpelado en su subjetividad.


“Body Art”

Características generales:

· En primer lugar, y a diferencia del happening o de fluxus, en el “Body Art” no hay improvisación. Esto, además, es un punto de encuentro con el arte conceptual.

· El “Body Art” critica una concepción de sujeto en la que no se pueda acceder y conocer al mundo y a los otros de manera perceptual.

· La obra es una acción y esto la hace efímera, su temporalidad está determinada por tal acción.

· Dado su carácter temporal, lo que queda de la obra son “documentos” como fotografías y videos, cobrando mucha importancia como nuevos medios.

No hay un iniciador del arte del cuerpo. El cuerpo comenzó a tomar relevancia por sí mismo dada su naturaleza gestual. Cualquier gesto artístico está atravesado por un movimiento del cuerpo, que en algunos casos es más preeminente que en otros. Esto es muy significativo teniendo en cuenta la desvalorización que se ha hecho de lo corpóreo durante casi toda la tradición filosófica y religiosa. Ya Platón habló del cuerpo como “cárcel del alma”, asociado a todo lo bajo, lo que perece, lo que no puede acceder ni a lo divino, a lo inteligible o a lo puro. Durante siglos esta premisa operó bajo distintas variables: neoplatonismo, cristianismo, modernismo, etc., y privilegiar de esa manera al alma, a lo racional, influenció del mismo modo a la historia del arte.

Derivado de la anterior tenemos la dicotomía entre sujeto y objeto, premisa que también sigue operando en muchos ámbitos como, por ejemplo, el científico. Ya que el cuerpo estorba para acceder a lo divino, a lo que sólo se puede llegar por vía intelectual, lo que los sentidos nos dicen es mentira, no podemos fiarnos de ellos. Entonces esto implica que hay un mundo afuera del que estamos separados. Somos un “yo” que tiene que salirse de sí mismo, de su interioridad (ya sea por medio de la percepción, de la razón, o de ambas) para poder ir “afuera” a “conocer” el mundo. Los objetos, en contraste, serían lo completamente otro, dispuestos ahí para que el sujeto acceda a ellos y los “conozca” finalmente. Pero para poder conocerlos en sí mismos, de nuevo, tenemos que ir más allá de los sentidos.

Los teóricos que más fuertemente criticaron estas dos dicotomías fueron, sin duda, Marx, Nietzsche y Freud. Pero ya antes de ellos se habían dado manifestaciones que expresaban un fuerte malestar con respecto a la cultura positivista: el romanticismo. En términos generales, el romanticismo señalaba una falta de rumbo hacia el futuro y un anhelo de retornar al lugar y tiempo originarios del hombre, donde no hay distancia entre el hombre y los entes, donde puede sentir la presencia de lo sagrado. Pero ¿qué tiene que ver esto con el origen del “Body Art”?

Günter Brus, Otto Muehl, Herman Nitsch y Rudolf Schwarzkogler formaron el llamado “accionismo vienés” fueron de los primeros artistas (en Europa) que presentaron y usaron su propio cuerpo como soporte, como obra de arte. Su propio cuerpo podía ser degradado, envilecido o mancillado de acuerdo a su “política de experiencia”. Me parece que sus intenciones fueron llevar a cabo un regreso efectivo a lo originario y lo más originario que tenemos es el cuerpo, es nuestro primer principio de individuación, pero a la vez es principio de apropiación de lo otro en términos místicos. Estos accionistas enfatizaron acciones corporales provocativas, transgresoras, fetichistas y violentas. Llevaron a cabo rituales paganos y carnavales. Otto Muehl y Günter Brus fueron arrestados. H. Nitsch fue exiliado. Schwarzkogler se suicidó. Me parece que estos artistas fueron quienes, de manera radical, reivindicaron el valor del cuerpo como “objeto” y “sujeto” a la vez. Para ellos, la verdadera redención es de carácter corpóreo. A través de su materialidad podían entrar en la esfera sagrada. De ahí que Hermann Nitsch, por ejemplo, llevo a cabo su obra de arte total denominada Teatro de las orgías y los misterios, donde, además de incluir pintura y collage, llevaba a cabo acciones de carácter ritual y sacrificial: se destripaba y crucificaba corderos, se exaltaban sus órganos genitales y todo esto se entendía como catarsis. Al mismo tiempo llevaba a cabo una reivindicación de la sexualidad, de la libido como expresión del ansia, del hambre de vida. Liberar los instintos era liberar al alma. Los sentidos no serían más objeto de desdén, a través de ellos se podía aprehender y sentir al mundo. Schwarzkogler, por otro lado, llegó a realizarse heridas serias en su cuerpo. Para él, el arte es el purgatorio de los sentidos. Una de sus acciones más violentas fue su autocastración, después de la cual se suicidó tirándose por una ventana. Esto es la simiente de lo que Simón Marchán Fiz llamaría el “Body Art antropológico”[1]

Otros antecedentes del arte corporal son las Antropometrías de Yves Klein, donde es la carne la que pinta. La obra es el proceso de pintar con el cuerpo, no lo pintado; es la dirección del artista, que no toca la obra pero la dicta; es el movimiento de las modelos manchadas de azul.

Por otro lado está Piero Manzoni, quien defiende a lo corpóreo hasta en sus manifestaciones escatológicas. El cuerpo y todo lo que sale de él es arte. Más aún, defiende que todo lo que hace el artista es arte, incluyendo el respirar y el defecar. El cuerpo es una fabrica de ready-mades. Hizo también pedestales para que todo el que se posara allí se convirtiera en escultura viviente.

El cuerpo como soporte pretendía la liberación del ser humano. No sólo es eje de toda creación artística (François Pluchart, en su revista arTitudes, dice: “El placer, el sufrimiento, la muerte, la enfermedad dejan huella en él dibujando a un individuo socializado capaz de satisfacer todas las exigencias y apremios del poder en cada momento.”[2]), sino medio de indagación de la subjetividad. Yo afirmo que el “Body Art”, en general, es un cuestionamiento sobre la subjetividad, un radical intento por integrar al cuerpo en una concepción más amplia de hombre. En este sentido, no se estaría hablando del cuerpo como estructura biológica, sino como ser humano viviente, actuante, perteneciente a una cultura y una época. Sólo así se puede entender la radicalidad de su planteamiento.


Próximo post: Body art y la propia subjetividad



[1] Marchán Fiz, Simón. Del arte objetual al arte de concepto, p. 240)

[2] Citado por Anna Maria Guasch en El arte último del siglo XX. Del posminimalismo a lo multicultural. Madrid, Alianza Forma, 2007, p. 92.

lunes 2 de enero de 2012

body art


Este mes vamos a explorar el tema del Body Art o arte del cuerpo, el cual se caracteriza por el hecho de que los artistas asumen su propio cuerpo como herramienta percibiendose a si mismos como medio de expresión, soporte, objeto de diseño, crítica y transgresión. El cuerpo como autobiografía, orgánico y natural o bien artificial, construido y abyecto

A finales de los 60 y principios de los 70 el cuerpo se recupera como imágen para abordar experiencias relacionadas con el ejercicio físico, la manipulación genética, la cosmética, la sexualidad, la enfermedad, el placer, la muerte o la escatología.

Surge casi simultáneamente en Estados Unidos y en Europa a finales de los años 60 y aún cuando no hay grandes diferencias, en Europa tendían más a utilizar el cuerpo objetualmente lo cual documentaban de forma estática, es decir mediante fotografías, notas y dibujos, mientras que en Estados Unidos dan prioridad a la percepción y el comportamiento de las espectadores y la temporalidad de la obra y realizando así "documentos dinámicos" como el video.

Aún cuando se encuentra en el proceso de la desmaterialización de la obra de arte, tiene antecedentes en actividades procedentes del campo de la pintura y la escultura como las Antropometrías de Yves Klein.

Dos de los principales movimientos que se ubican dentro del Body Art son:

-accionismo vienes: es recordado por impactante, grotesco y violento, era un ataque a la sociedad burguesa que hacía visible lo invisible mediante el autocastigo y la mutilación del artista quien con el dolor producido le otorgaba al arte un sentido liberador y catártico presentandolo como una crítica a la religión, la moral y la política. Sus principales exponentes fueron Günter Brus, Otto Mühl, Rudolf Schwarzkogler y Herman Nitsch.

-feminismo: responde a cuestiones ligadas a la diferenciación de género y críticas hacia el discurso falocrático y a cuestionamientos sobre la representación del cuerpo femenino a través de la historia.
hay tres visiones dominantes en el arte norteamericano feminista de acuerdo también a su temporalidad

en los 70's la visión escencialista que reconoce la intimidad femenina. la relación erótica con uno mismo y la autocontemplación. (Judy Chicago, Louise Bourgeois, Ana Mendieta y Carolee Sneemann)


en los 80's la visión postestructuralista que defiende el hecho de que no es posible construir una imagen del cuerpo fememino sin algún tipo de mediación metafórica (Cindy Sherman, Barbara Kruger)

y en los 90's la visión posesencialista que muestra la feminidad en su versión más extrema mostrando masturbaciones, sensaciones orgásmicas, comportamientos transgresores alcanzando el punto de "monstruosa feminidad" abyecta.

jueves 27 de octubre de 2011

La moda del futuro según Yitzhak Abecassis






Ana Lucia Coll // @luciacoll


La idea detrás de “Body as a Joint” es una vida sin botones, cierres o máquinas de coser. El diseñador Yitzhak Abecassis se aventuró a proponer un concepto fuera de lo común y a plantear un futuro muy distinto para la moda.

Todo el concepto gira a partir de unos cuantos cortes láser en una placa de textil semi-rígida y plástica (neopreno), se fabrican prendas lista para usarse con el propio cuerpo como estructura.

La propuesta tiene un valor más allá de la innovación formal o la propuesta estética. La abstracción con la que logró darle tridimensionalidad a un plano y la comprensión del cuerpo humano que se requiere para saber a que distancias y en que formas deben de hacerse los cortes para que el cuerpo se adapte y lo estructure, me parece una aportación no sólo novedosa sino sumamente ingeniosa. El resultado, si bien con cortes atrevidos y tal vez imprácticos, nos reta a imaginar no solo una moda muy diferente, sino una manera de vivir y convivir con otros de una manera muy distinta.

Me parece valiosa la propuesta como una respuesta ante la visión futura de un mundo en el que el tiempo de fabricación y el número de procesos necesarios para producir objetos se reducen al mínimo, la suposición de que cada vez habrá menor intervención humana en procesos productivos y lo que creo yo que será no sólo la exigencia del consumidor sino una obligación legal y comercial, el aumentar el ciclo de vida de un producto y reducir los desperdicios que de su fabricación resultan. Bajo esta perspectiva un poco más verde de los productos, habrá que cuestionarse la procedencia de la materia prima que utiliza, ya que el neopreno es a final de cuentas un derivado del petróleo.

Aún así, en una etapa conceptual que tendrá que enfrentar estos desafíos más adelante o retomar estas condicionantes para complementarse y volverse realidad, me parece que es una propuesta digna de nuestra atención.

Les dejo algunas fotografías y un video/instructivo de las prendas.

lunes 24 de octubre de 2011

mini-cursos | noviembre 2011


Noviembre nos gusto para hacer estos MINI-CURSOS de encuadernación.
El objetivo es que en una mañana o tarde aprendas a hacer cualquiera de estas cositas lindas.
La cuota ya incluye todo el material para realizar tu pieza y nosotros te prestamos las herramientas.
Pero también tendremos kits de herramientas y de materiales para que sigas haciendo y haciendo y haciendo.

Las cuotas de recuperación y los horarios son super accesibles!!!
para mayores informe e inscripciones escribenos a cursos@dedalo.mx

viernes 14 de octubre de 2011

Tecnología del deseo

por @luciacoll
Esta semana, me gustaría compartirles un texto muy interesante acerca de Steve Jobs, cuyo reciente fallecimiento me parece una gran péridida para el mundo del diseño.
El texto es de Jesus Silva-Herzog Márquez licenciado en Derecho por la UNAM y maestro en Ciencia Política por la Universidad de Columbia. Actualmente es profesor de tiempo completo del Departamento de Derecho del ITAM. Ha sido investigador invitado de la Universidad de Georgetown y del Woodrow Wilson Center for International Scholars. Entre sus publicaciones destacan: Esferas de la democracia; El antiguo régimen y la transición en México; Andar y ver y La idiotez de lo perfecto.


Tecnología del deseo

Steve Jobs fue el empresario extraordinario que cambió la industria de la computación, del entretenimiento, de la música. Sus inventos cambiaron el paisaje de nuestras casas, modificaron nuestros hábitos, transformaron nuestra relación con la tecnología.

Jobs fue, ante todo, el diseñador de los objetos más emblemáticos de nuestro tiempo. ¿Puede hablarse de él como un artista? En algún sentido sí. Steve Jobs hizo una pieza de cada invento. Fundió como nadie lo estético en lo utilitario.

Mucho se ha hablado de su talento comercial, de su capacidad para fundar una de las empresas más exitosas del planeta. Me atrae más el hombre que le imprimió un estilo a la tecnología.

Se le ha comparado en estos días con otros grandes inventores de la historia y con otros grandes hombres de negocio. Su excentricidad, me parece, es que logró que la ingeniería trascendiera los linderos de lo práctico. Su éxito económico se debe, a mi juicio, al hecho de que sus máquinas reflejaban no solamente un ideal de modernidad sino también un arquetipo de belleza.

Una modernidad atractiva; una modernidad que deleita los sentidos. La sensibilidad estética en Steve Jobs está a la altura de su intuición empresarial y su inteligencia tecnológica. Coordinó a uno de los equipos más talentosos para revolucionar los instrumentos que nos comunican y nos divierten. No eran solamente ingenieros que sabían de números sino también diseñadores que pensaban en formas, colores, ángulos y materiales. Coordinando las dos lógicas -la de los técnicos y la de los creativos- creó un imperio. Muchos han creado herramientas. Pocos las han convertido en objetos de adoración. Nadie como él ha sabido imprimir alma a la tecnología. Los artefactos con los que se asoció personalmente, las máquinas que bautizó públicamente en grandes ceremonias, no son objetos: son seducciones. El tecnólogo era, en realidad, un esteta.

Se ha ubicado al diseño como una creación inferior al arte: una creatividad al servicio de una función. Imaginación subordinada a un objeto que se reproduce mil veces. El artista rinde culto a lo inservible mientras que el diseñador se somete al dictado de lo útil. Pero el diseño, como nos recuerda Deyan Sudjic en El lenguaje de las cosas, logra captar "la belleza de la utilidad". Las Mac, las varias generaciones del iPod, el iPhone, el iPad son mucho más que contenedores de tecnología: son objetos de innegable poder estético. Nuestra relación con ellos no es meramente utilitaria. Nuestro vínculo es emocional, sensual, tal vez.

Los inventos de Jobs son almacenes de música pero son algo más; son teléfonos pero son algo más; son instrumentos de trabajo pero también algo más. No me refiero al hecho de que cada cosa sirva para muchos propósitos: lo que digo es que, además de servirnos, satisfacen otro apetito. Objetos que nos recuerdan la vital aspiración de belleza. Creo que ésa es la principal aportación de Steve Jobs, su principal mensaje: la era del conocimiento tiene que ser también el tiempo de la sensibilidad estética, de la creatividad artística.

El famoso discurso de Steve Jobs a los graduados de Stanford se ha visto miles de veces en internet. Se trata de un conmovedor elogio de la autenticidad, la osadía, la resistencia y el entusiasmo creativo. En su mensaje, el fundador de Apple recuerda lo importante que fue para él el estudio de la tipografía, ese arte de la comunicación que suele pasar desapercibido. Una eme es una eme es una eme, pensarán los distraídos. Jobs, sin embargo, sabía que una eme helvética conlleva un mundo de asociaciones comunicativas. Más que hablar de su preparación técnica, de la utilidad de la inteligencia matemática, Steve Jobs optaba por hablar de esa estación del diseño gráfico.

La pasión de Jobs por la tipografía reflejaba el respeto que sentía por aquello que la ciencia nunca lograría explicar. Sabía bien que la grafía de las letras de este periódico o de esta pantalla tiene una historia y concentra al máximo la vocación comunicativa del diseño. Cada fuente tipográfica se pone al servicio de la palabra, es vehículo de una idea y, al mismo tiempo, expone un concepto, una cosmovisión. La tipografía, el diseño de letras y símbolos, es una clave para ver el mundo. Cada letra debe ser creada con lupa para encontrar su equilibrio, su elegancia su legibilidad.

Pocos se percatarán del oficio pero todos sentirán su peso. Ángulos, curvas, brazos, bastones, pies. Cada detalle importa. La tipografía también comunica otra lección: cada letra de una fuente forma parte de una familia. Lo mismo puede decirse de las criaturas que nacieron del equipo coordinado por Steve Jobs. Su código de diseño es patente. En cada nuevo artefacto puede verse la inteligencia de la tecnología y la elocuencia de su forma. Función y estilo.

Steve Jobs imprimió personalidad a la mejor tecnología de consumo masivo. Su logro no debe medirse solamente por criterios técnicos o económicos sino también estéticos. Sus maquinitas no son meros símbolos de estatus, objetos de un lujo accesible, representan una tecnología del deseo.

Este texto se publicó en el blog: http://blogjesussilvaherzogm.typepad.com/